Relato porno. Una cena inolvidable.

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Hola, mi nombre es Elena, y contaré mi primera experiencia con una mujer.

Todo empezó de recién casada, conocí a la prima de mi esposo Beto, ella se llama Rita, es una mujer morena, de 1.70 mts., algo robusta, con grandes senos y nalgas prominentes, me llamó mucho la atención ya que yo soy de piernas delgadas y nalgas planas, solo tengo unas tetas enormes que mi marido me mandó hacer con un cirujano plástico, ya que también eran muy pequeñas.

Un fin de semana llegó por la tarde Rita con su esposo Miguel a visitarnos y estuvimos las 2 parejas platicando de cosas sin mayor interés, al tiempo que tomábamos algunos cocteles, después de 3 horas de charla mi esposo sugirió que saliéramos a cenar o si encargaba algo por teléfono, yo propuse que fuera a comprar unas carnes asadas y nos quedáramos en casa, le pareció buena la idea y Miguel se ofreció a acompañar a Beto a comprar la cena, mientras Rita y yo prepararíamos la mesa.

Se fueron Beto y Miguel, Rita y yo acomodamos la mesa y nos sentamos a platicar y la charla derivó al tema del sexo en pareja y Rita me comentó sus experiencias con Miguel diciendo que cada vez la hacía gozar de mejor forma, consintiéndola en las fantasías que se le ocurriera a ella o a Miguel mismo.

-Hemos comprado dildos y vibradores de todos tamaños y sobre todo compré un arnés doble con el que he follado a Miguel por el culo, pero lo que más me fascina es que Miguel se vista de mujer y yo lo folle con mi chuchita por el culo, es algo sensacional.

Yo me quedé estupefacta ante tal comentario, Rita notó mi asombro y me dijo: -Vamos, es algo natural que toda pareja debe hacer si están de acuerdo ambos, el asunto es que disfruten el sexo al máximo, y no busquen cosas fuera de casa.

-Si, pero, eso de que él se vista de mujer como que no es normal… -Claro que es normal, a mí me encanta sentir la chuchita de otra mujer en mi vagina y mis pechos rozando con los de ella, pero ante la falta de eso, me imagino que Miguel es una linda nena que está conmigo.

Mientras Rita decía esto, yo sentía que los colores me cambiaban en la cara tratando de imaginarme en una situación así.

De pronto se acercó Rita y puso sus manos en mis senos y me besó en la boca, yo solo atiné a abrir los ojos, metió poco a poco su lengua en mi boca, bajó su mano hasta mi falda subiéndola y retiró mi calzoncito introduciendo sus dedos en mi vagina. Yo comencé a estremecerme y me vine en un orgasmo fuera de serie, que en mi vida sexual no había sentido. Rita al darse cuenta de mi orgasmo se levantó y se quitó los pantalones y su tanga, me quitó mis calzoncitos y me abrió de piernas recostándome en el sofá.

Levantó una de mis piernas y en forma de tijera acomodó su vagina con la mía y comenzó a moverse suavemente. Yo sentía un placer enorme al contacto de su vagina con la mía… Mmmhhh… Rita se quitó la blusa y el sostén y tiró de mi vestido hasta desnudarme por completo, siguió con el vaivén al tiempo que me masajeaba mis senos, yo me incorporé un poco y acerqué mi boca hasta sus pechos y los comencé a besar, a lamer, y sentí venir un orgasmo simultáneo con Rita, que inundó nuestras vaginas.

Ella se retiró un poco y bajó su boca hasta mi vulva y con su lengua limpió los jugos que estaban en mi vagina, siguió metiendo su lengua hasta tocar mi clítoris que estaba inflamado, deseoso de más masaje. Paró de pronto y me recostó totalmente y se subió en mí quedando en 69, al principio yo no atinaba qué hacer, pero pudo más mi morbo y comencé a chupar su conchita, mientras acariciaba sus preciosas nalgas.

Continuamos varios minutos en esa posición hasta que tuvimos otro orgasmo que nos dejó exhaustas.

Nos incorporamos abrazándonos y besándonos, sus pechos oprimían los míos y yo me sentía en la gloria. Sonó el teléfono y contesté, era Beto avisándome que ya venían en camino que si no faltaba algo para comprarlo, le dije que no, y me contestó que en unos cuantos minutos estarían en casa con la cena.

Lo demás transcurrió de forma normal, la carne asada para mí solo fue el postre, mi cena ya la había tomado con Rita que me enseñó lo más hermoso de la vida que no había descubierto. A partir de entonces Rita y yo somos grandes amigas y aprovechamos cualquier ocasión para estar a solas y amarnos hasta el fin…

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