Relato porno. Aburrida fiesta de cumpleaños.

SECCION DE RELATOS     -     RELATO.- "Un encuentro delicioso".

Hola mi nombre es luna, soy de la ciudad de Cali Colombia, ahora vivo en España y con mi marido somos asiduos lectores de estos relatos, allí aprendí que no solo en la mente de mi marido existen las fantasías, que muchas personas comparten los mismos gustos por llevar a la realidad todas esta cosas ricas y placenteras.

Ya habíamos escrito un relato que por suerte lo publicaron, ahora quiero compartir con ustedes una linda y excitante experiencia con una chica, todo empezó al conocer una revista de contactos en nuestra ciudad, en ella había una línea que contactaba a las personas que se comunicaban a la central y registraban sus datos, allí decías con quien querías tener una charla erótica, y por supuesto les dije que quería conversar con alguna chica, esto era los viernes en la noche, voces en la noche se llamaba el enlace…

Al poco rato de haber dejado mi número sonó el teléfono contesté y escuché la delicada voz de una mujer, nos presentamos y empezamos a hablar, su voz sonaba muy sensual, nos describimos mutuamente como éramos físicamente y todo lo que queríamos hacer la una con la otra…

Hablando un rato nos calentamos muchísimo, ella me decía que estaba mojadísima y ponía el teléfono en su coñito para que yo pudiera escuchar los sonidos de sus dedos en su huequito, entonces ahí fue cuando me propuso que si estábamos tan cerca por que no nos veíamos y llevábamos esa fantasía a la realidad, sentí un poco de temor, pues mi marido por cuestiones de trabajo llegaba muy tarde y me encontraba sola, pero pudieron más los deseos y sus dulces palabras y nos pusimos de acuerdo, me dijo ya salgo para allá.

La espera se me hacía eterna, tenía los nervios de punta y una excitación inundaba todo mi cuerpo, pasado un buen rato tocaron a la puerta y… allí estaba ella, una mujer espectacular, se había quedado corta en su descripción por teléfono, cabello largo castaño claro, su cara adornada por algunas pequeñas pequitas las cuales la hacían ver más niña, sus ojos color miel, una boquita pequeña pero de carnosos labios, su hermoso cuerpo cubierto solo por un mini vestido, dejaba notar unas tetas grandes y unas piernas espectaculares, en su rostro se dibujó una linda sonrisa al verme, noté de que si ella me había gustado a primera vista, yo para ella tampoco pasaba desapercibida, me dijo hola yo soy Martha!

La hice pasar a la sala y al darme la espalda pude observar su pequeña cintura y su precioso culo o mejor ¡su impresionante culo! Definitivamente mejor suerte no habría podido tener para llevar a cabo mi fantasía, se sentó en un sofá y hablamos unos momentos, ella me miraba con esa picardía que la caracteriza al mismo tiempo que habría sus hermosas piernas, en ese momento no pude evitar el dirigir mis ojos hacia su entrepierna y pude notar que no llevaba braguitas, dejando a un lado nuestros nervios, nos pusimos de pie, una frente a la otra y nos abrazamos entrelazando nuestras lenguas en un delicado, dulce y apasionado beso, mientras deslizaba mis manos acariciando su larga cabellera, lentamente iba bajando mis manos por su espalda hasta llegar a su redondo, durito y grande trasero…

Le subí su mini vestido y empecé a masajearle su precioso culo mientras nuestras lenguas seguían jugando, ella fue bajando sus besos por mi cuello hasta llegar a mis tetas, me quito la blusa y quedaron a merced de sus caricias pues yo tampoco llevaba ropa interior, me las besaba, lamía y chupaba como toda una experta.

Sus caricias eran deliciosas, mientras tanto yo no dejaba mis manos quietas, dejé mis caricias a su culo y procedí a despojarla totalmente de su mini vestido, sus tetas grandes y firmes saltaron de su vestido como pidiendo libertad, eran como toda ella perfectas, con unos pezones ricos, precisos para llevarlos inmediatamente a mi boca y empezar a chuparlos a succionarlos a apretarlos suavemente con mis labios, pasé a ser una bebe de nuevo allí pegada de sus preciosas tetas…

La empujé delicadamente hasta recostarla en el sofá y continúe explorando su suave piel con mis besos, llegué a su barriguita, introduje mi lengua en su ombliguito, y seguí mi erótico descenso mientras Martha con su respiración agitada hacía ricos movimientos presa de la excitación, yo seguí con mis caricias hasta llegar a su conchita la cual emanaba un delicioso olor a sexo, a mujer, ella me abría sus preciosas piernas al máximo, como queriéndome decir, toma ahí lo tienes comételo, sacia tus deseos de coñito…

Lo tenía totalmente empapado, me quedé apreciando su coñito mientras lo abría con mis dedos y pensé, ¿es posible tanta belleza junta en una persona?

Su coñito era increíblemente hermoso, totalmente depilado, brillante de tanto líquido que de el emanaba, un poco gordito y de pequeños y rosados labiecitos que dejaban sobresalir un poco su pequeño y rico clítoris, lo contemplé como hipnotizada, lo sobé varios segundos con mis dedos, no pudiendo controlarme más pegué mi boca a sus hermosos labios vaginales, mi lengua saboreaba aquellos dulces y calientes líquidos, su dulce aroma me volvía loca, mi lengua jugueteaba por todo su rico y precioso coñito, chupaba su delicado clítoris al tiempo que lo apretaba con delicadeza con mis dientes.

Martha jadeaba me pedía maass maami, maas, chúpame asiiiii, riiiicooo, que bien lo haces, sus súplicas iban en aumento mientras empujaba mi cabeza con sus manos, yo separaba más sus piernas e introducía mi lengua en ese hermoso y delicioso manantial que no paraba de entregarme sus deliciosos y dulces líquidos, recorría con mis caricias desde su botoncito del placer hasta el huequito de su precioso culito, Martha me decía, chupame maaami, chúpameee mi cuca, hazzzlo riiico, nooo pares, asiii mamacita, asiii, mientras mi lengua no paraba de saborear ese delicioso manantial del placer, de recorrer toda su rajita, de introducirla en todos sus huequitos.

Deslicé un dedo en su conchita y empecé a penetrarla, eso la volvió loca del placer, ¿que me haceess? es deliciosoo, no pares sigueee, yo disfrutaba viéndola gozar con mis caricias, introduje otro dedo en su culito, Martha no aguantaba más, su excitación era incontrolable, quería ahogarme entre su coñito, con la mano que me quedaba libre apretaba sus hermosas tetas, no quería que este momento terminara, quería prolongarlo por mucho rato, quería disfrutar acariciando esta hermosa mujer, ella seguía con sus ricos movimientos de cadera, levantaba su culo para hacerme más fácil mi trabajo, hasta que me dijo no aguanto maaass, maaami voy a acabar, aaahhh aaasii, quee riiiicooo, ahí tienes mi orgasmoo, nooo puedo maaas, es deliciosoo aaaaahhh maaami queee riiiicooo…

Yo recibí sus ricos jugos en mi boca saboreándolos, continúe lamiendo su cuquita hasta que ella me levantó la cara para prodigarnos deliciosos y apasionados besos, me dice ahora es tu turno, vas a disfrutar de mis caricias, mi coñito estaba totalmente mojado, destilaba líquidos a chorros, esperando ser limpiados por su boquita, así duramos largo rato, disfrutando la una de la otra, las caricias de una mujer son mucho más tiernas y excitantes que las de un hombre, aunque no puedo negar que con ellos también he disfrutado y disfruto al máximo…

Luego de nuestro rico encuentro, me dijo, se me ha hecho tarde, ¡tengo que marcharme! Pero no creas que este va a ser nuestro único encuentro! Vendrán muchos más! Uniendo sus labios a los míos, en un beso tan pero tan apasionado, que estuvimos a punto de empezar de nuevo.

Al abrir la puerta para que ella saliera, llegaba mi marido, le dije, hola amor mio, aquí te presento a mi amiga Martha, él la miró de arriba abajo, después de devorarla con la mirada le dijo hola, ella se despidió y se marchó, él me tomó entre sus brazos y al besarme dijo, ummmm… que rico hueles y sabes a coñito, yo aún tenía mi boca y parte de mi cara mojada con la deliciosa venida de mi nueva y hermosa amiga, él besó con pasión mis labios, limpió mi cara con su lengua, me acostó en el sofá donde hacía tan solo unos minutos había conocido y chupado el coñito más lindo que me hubiese imaginado, le conté toda mi aventura con marta con la promesa de que pronto la disfrutaríamos juntos, hicimos el amor el resto de noche como desesperados y ese rico sabor a mujer perduraba en mi boca.

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