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Debería de comenzar por explicar que soy una chica más o menos atractiva, con los ojos verdes, rubia con el pelo largo y rizado, y con una talla 100 de pecho que le queda grande a mi cuerpo.
Voy a contar la historia de cómo me lancé en el sexo, debería de comenzar por explicar que soy una chica más o menos atractiva, con los ojos verdes, rubia con el pelo largo y rizado, y con una talla 100 de pecho que le queda grande a mi cuerpo, eso nunca había sido un problema para ninguno de los chicos con los que había estado, más bien todo lo contrario.
Cuando conocí a Lorenzo fue increíble, yo al principio no quería nada serio con él, me trasladaba a otra ciudad por trabajo y la verdad es que no quería nada que me atara a mi antigua vida. Lo conocí a través de Internet, nunca había quedado antes con alguien del Chat, pero sus palabras y su forma de hablar posteriormente durante la llamada telefónica me cautivó.
Todo fue bastante rápido quedamos una noche en una discoteca bastante famosa en mi ciudad (voy a omitir nombre y lugares, por supuesto), ella había estado con sus amigos y yo en el cumpleaños de una amiga mía, se hicieron las 3 de la madrugada y nos encontramos conociéndonos por el coche. Ni que decir de cómo iba yo vestida, con un top negro que más que tapar enseñaba mi mejor parte, o por lo menos la más vistosa.
Fue muy gracioso cuando abrí la puerta del coche y entro él con la cara de seguridad, cuando en un momento y al mirarme a los ojos y luego más abajo se le fue cambiando la cara a decir: “donde me he metido”.
En fin fue muy divertido, estuvimos charlando hasta las 5 de la mañana o las 6, ni siquiera lo recuerdo, se que estuvimos toda la noche hablando en el coche, ensimismados, intentando luchar con al mirada, a ver quien aguantaba más la mirada del otro.
Fue extraño, yo siempre había sido muy tímida, pero esa no, no se que me pasó, me gustó la sensación de ver a un hombre poniéndose nervioso por estar a escasos centímetros de mí sin poder tocarme, aunque se notaba que lo deseaba con todas sus fuerzas. Después de estar bromeando y contándonos nuestra vida amorosa, y luego de varias miraditas él ya no pudo más y me dijo que no le siguiera mirando de esa manera, que no jugara con fuego porque al final me quemaría, yo le contesté a eso que no me gustaba el frío, con lo que él se abalanzó sobre mi dándome uno de los besos más excitantes de mi vida.
A mí los besos no me suelen excitar mucho, soy más de caricias, pero ese beso fue distinto, yo tenía por aquel entonces 25 años y él 30, me gustaba y excitaba al mismo tiempo la idea de estar con un hombre mayor que yo, todos los chicos con los que había salido eran de mi de edad o más jóvenes, y me apetecía estar con alguien experimentado, quería disfrutar por una vez en mi vida de la sensación de estar con alguien que me enseñara y dejarme llevar.
Al rato de estar besándonos nos fuimos, él me propuso que fuésemos a su despacho que estaba cerca, que tenía ganas de ir al baño, que ya hacía varias horas que estábamos sentados en el coche, yo accedí, sabiendo lo que aquello significaba, no iba a ir solamente al baño a la oficina sino porque me había dicho a mí que subiese también con la excusa de enseñarme la oficina. Por supuesto que subí, me apetecía, estaba súper excitada con la situación y empecé a notarme mojada y al mismo tiempo temblorosa, tenía miedo de que él me notara así.
Me llevó a su despacho y me arrinconó contra la mesa, me hizo sentarme en ella y empezó a besarme, mejor de lo que lo había hecho en el coche, me empezó a acariciar los pechos y me quitó el top, empezó a besarme los pechos con lujuria, nunca había visto a nadie así, de repente le dije que parara, me daba un poco de miedo aquella situación, un tío al que no había visto en mi vida, que solo le conocía por el chat, y estar con él en su despacho practicando sexo, no podía creerlo, mi cabeza decía que me marchara, pero mi cuerpo decía otra cosa muy diferente.
Él no paró, es más, me bajó de la mesa y me dio la vuelta, pegó su sexo contra mi culo, ya solo sentía su enorme verga pegada a mi culo y sus manos que no paraban de acariciarme mientras me besaba el cuello y la espalda, bajó una mano lentamente y la puso sobre mi pantalón y empezó a acariciarme mi sexo mientras yo gemía y no podía aguantar más, él me volvió a dar la vuelta y me empezó a bajar los pantalones, no podía más, ya me daba igual lo que pasara, me había dejado llevar por completo por aquel desconocido. Comenzó a besarme todo el cuerpo, besándome los pechos, succionándomelos, y bajando por mi estómago hasta llegar a mis labios, que separó suavemente con su lengua introduciéndola como si me estuviera follando con ella.
Me encantaba la sensación que estaba sintiendo, todo mi cuerpo vibraba y no podía más, al final me la metió tan fuerte que me hizo un poco de daño, pero pronto el dolor se convertiría en placer, estuvimos que no duramos más de dos minutos nos corrimos, primero yo y después él, fue maravilloso, una de las experiencias más sensuales que he tenido nunca.
Autor: Calafinestrat
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