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Aproximadamente hace 1 año que intento por todos los medios que mi mujer me ponga los cuernos. Ya lo he conseguido cuatro veces y cada nueva vez me pone más. Mi mujer es alta, buen cuerpo, muy sensual y simpática y cuando se le tocan las teclas adecuadas es toda una leona. Tiene un culo que vuelve loco a cualquiera y yo la verdad es que ando media vida excitado. Un día haciendo el amor le dije que quería hacer un trío. Natalia me dijo que si con otra tía y yo le respondí que no, que con otro tío.
No se que le pasó pero se volvió como loca, empezando hacer cosas que nunca antes había echo. Me metió un dedo en el culo y me decía al oído. Umm cariño sígueme follando, hoy no quiero que pares. Ese día me permitió casi de todo, pero decía que por el culo no, que eso nunca lo haría conmigo. Desde ese día siempre que hacíamos el amor ella sacaba el tema, diciéndome al oído que si de verdad me gustaría ver a mi mujer follada por otro a lo que yo le respondía que si que me gustaría que disfrutase al máximo. Ella siempre usaba su consolador y simulaba que era su amante.
Con el paso de los días, yo me ponía a cien pensando en muchas fantasías y como prepararlo para llevarlas a cabo. Natalia que en estos momentos no trabaja, se conectaba todas las mañanas a un Chat para pasar el tiempo. Yo sabía en donde se metía así que empecé con un plan. Me hice pasar por un jovencito y como sabía lo que le gustaba, pues sabía lo que le tenía que decir para ir llevándola a mi terreno.
Durante semanas estuvimos chateando pero ella parecía que esquivaba ir a más (por supuesto que eso me enorgullecía por que siempre decía que estaba enamorada de mí, para eludir cualquier paso hacia delante). Un día me dijo que le dolía mucho la espalda (y yo sabía que era verdad). Entonces le decía que yo era un excelente masajista, que estaba estudiando para ser también osteopata, y que si ella quería le podía ayudar. Natalia entonces me sorprendió diciendo que ella aceptaría encantada un masajito para rebajar sus dolores pero siempre poniendo claro que no iba a pasar de allí. Yo le decía que no iba a pasar nada que ella no quisiera.
Quedamos para el lunes siguiente, con lo que no tenía mucho tiempo para encontrar a un jovencito que llevase a cabo mi plan, pero por suerte no me fue muy difícil encontrarlo. Era un chaval de 20 años, guapo alto fuerte y con buen cuerpo. Decía que le volvían loco los masajes eróticos y que muchas veces un masaje terapéutico terminaba en uno erótico. Eso precisamente es lo que buscaba yo.
Natalia no me dijo nada del masaje del lunes, pero yo la veía como un poco inquieta. Me pasé toda la semana, calentándola al máximo pero sin penetración. Incluso el mismo lunes por la mañána antes de ir a trabajar, le acariciaba por todo el cuerpo susurrándole al oído que me encantaba y que tenía un cuerpo delicioso. Ella estaba súper mojada y excitada y entonces me fui a trabajar. A las 10:00 AM vendría David a darle el masaje. A partir de aquí era David el que me contó el resto de la historia.
Llegó puntual a mi casa, mi mujer le dejó entrar. Tomaron un café y el le dio un CD de música para que lo pusiese mientras duraba la sesión, el CD se lo grabé yo con música que le gusta a ella, y especialmente la última canción, que le gusta escucharla cuando tenemos sexo nosotros. Fueron a la habitación de matrimonio y David preparó la camilla y le dijo a Natalia que se quitase la ropa y se tumbase boca abajo en la camilla. Mientras estaba en la camilla, David también se desnudo y se puso una bata blanca sin nada debajo, (lo curioso era según me dijo el que mi mujer lo podía ver a través de un espejo y que así lo hizo pretendiendo que David no se enterase).
El masaje se concentró en un primer momento en la zona afectada y mientras David le decía que se relajase y disfrutase del momento, Natalia se empezó a excitar. El lo veía claramente en su tanga blanco como estaba empapado. Siguió con el masaje por todo el cuerpo y mi mujer empezaba de vez en cuando a emitir pequeñísimos signos de satisfacción sobre todo cuando David se acercaba a sus zonas íntimas. La conversación también se fue calentando un poco más hasta que David le preguntó a Natalia que le contase alguna fantasía de ella. Natalia se quedó callada por un momento y después le dijo…. Mejor cuéntame tú a mí una fantasía tuya. David aceptó y empezó a describirle una fantasía suya:
Me gustaría hacerlo por detrás con una mujer, momento en el cual ya masajeaba su culo e interior de los muslos cada vez con más descaro y sensualidad. Le preguntó David: ¿Te lo han hecho alguna vez? Mi mujer respondió que sí, que dos veces pero hace mucho tiempo. David le preguntó que si es que a mi no me gusta ¿o que? Natalia le dijo que si, que yo lo había intentado varias veces pero que ella se había negado. Entonces David le preguntó que con quien lo había hecho. Ella le dijo que antes de conocerme a mi un chico se lo había hecho 2 veces. David le preguntó: ¿te gustó? A lo que ella le respondió que esas dos veces no le gustó nada. Siguió con el masaje pero esta vez ya casi tocaba sus partes íntimas y se le acercó a su oído y le dijo:
¿Sabes una cosa?, ¿Qué? le preguntó Natalia. Me gustaría hacértelo yo, pero para que cambiases de opinión y a partir de ahora entonces fuese lo que más te gustase. Ella se quedó nuevamente callada y no dijo nada. David le pidió que se diese la vuelta. Empezó a masajearle por delante poniéndose en la cabecera, arrastraba sus manos desde los muslos hasta su cuello, y cuando llegaba al cuello acariciaba con sus yemas el cuello y los lóbulos de las orejas. EL tanga de ella estaba empapado y al final Natalia sin pudor se lo quitó.
¿Y como me lo harías? le preguntó Natalia. Primero te comería por delante y jugaría con mis dedos en tu culo con crema y también con tu consolador y hasta que no me suplicases que te la metiese no intentaría nada dijo David. Ella se incorporó, se le acercó al oído y le dijo: Pues me has convencido, pero antes quiero hacerte yo a ti algo. David entonces le dijo, adelante, haz lo que quieras, y fue cuando ella perdió el conteo que llevaba hasta el momento, se le abalanzó y le empezó a comer la boca a David con gran pasión, después de un rato se agachó y se la empezó a mamar como una posesa.
David estaba bien armado, un poco más grande que la mía y más ancha (tengo que decir que yo no voy del todo mal y hasta el momento según ella era la más grande que había visto en su vida). Para Natalia que me voy a correr le decía David, a lo que ella replicaba, eso es lo que quiero, la primera en mi boca, la segunda dentro y la tercera y más esperada por el culo. Esas palabras fueron los desencadenantes para que David no aguantase más y se empezase a correr.
Estuvieron follando un rato hasta que llegó el momento esperado. Lo había lubricado también con sus dedos y con el consolador que no tuvo ningún problema en metérsela hasta el fondo. Natalia estaba descontrolada, había perdido la cuenta de orgasmos y le decía a David que desde ese día su culito era solo para él.
Esa noche cuando llegué a casa mi mujer se me tiró encima y me empezó a comer diciendo que esta mañana la dejé muy caliente y que necesitaba que me la follase. Estuvimos haciendo el amor durante 2 horas pero no me dijo ni insinuó una sola palabra de lo que había pasado por la mañana. Lo único cuando intenté nuevamente darle por el culo y me dijo: No cariño ya te he dicho que nunca lo haremos por ahí.
Otras experiencias hemos tenido y siempre estoy en búsqueda de la siguiente. Un saludo a todos.
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