Relato porno. Aburrida fiesta de cumpleaños.

SECCION DE RELATOS     -     RELATO.- "Me gusta exhibir mi cuerpo".

Hola, me llamo Eva y tengo 23 años. Me describiré brevemente para que se hagan una imagen de mí y puedan fantasear con mis relatos. Tengo el cabello largo y oscuro, de vez en cuando me tiño algunos reflejos o brillos para cambiar mi look porque no me gusta ver siempre a la misma persona en el espejo; mi piel es clara y tengo unos grandes ojos grises, mido 1.73 mt y peso más o menos 50kg, creo que tengo un cuerpo muy bonito puesto que asisto a la gimnasia tres o cuatro veces por semana para mantenerlo así.

Mis piernas son largas y torneadas, mi trasero firme, mi cintura es estrecha y mis senos lindos, redondos, suaves y con una caída natural; mis pezones son de un color café claro, con una areola no muy grande y muy sensibles, puesto que se hinchan y endurecen a la menor provocación. Mis defectos no se los describiré para no arruinar la imagen que se han hecho de mí.

Mi cara en muy bonita, o al menos eso me han dicho, trabajo como educadora en una escuela preescolar y ocasionalmente trabajo como modelo de ropa.

He hecho algunos trabajos de lencería y me encanta pensar en las reacciones que tendrían los padres de mis alumnos si vieran esas fotos de la maestra de sus niños en poca ropa. Estoy a punto de concluir la universidad y titularme en la carrera de psicología.

Algo que me fascina y me inquieta es la extraña afición de exhibir mi cuerpo; me encanta usar ropa sexy en primera porque es cómoda y en segunda porque me permite provocar reacciones en la calle cuando salgo a pasear. No importa si la exhibición la hago para mí sola o si hay mares de gente alrededor mío; el hecho de saber que estoy mostrando mi figura y que algún afortunado o afortunada pueda ver algo más es algo que me excita muchísimo.

No me gusta andar por ahí como una cualquiera, he adoptado una técnica para mostrar mis piernas, muslos, nalgas y senos en público, haciéndolo parecer más un descuido que algo intencional. Aunque en ocasiones he permitido que algún joven adolescente o algún hombre mayor se deleite con mi cuerpo y se vaya con la idea de que se ha salido con la suya cuando en realidad fui yo la que le permitió tocarme a mi placer.

Generalmente ando sola por la calle o salgo a pasear con mis amigas; muy pocas de ellas saben de mi inusual gusto por el exhibicionismo y estoy casi segura que nadie lo podría sospechar si me viera andar caminando por ahí.

Algo que hago con frecuencia es visitar un café que está en un centro comercial cerca de mi casa y sentarme a la primera mesa junto a la caja para que toda la gente que pida su orden se percate de mi presencia.

Me visto con una blusa de tirantes de algodón ligero y pronunciado escote, falda corta que permita mostrar un poco más arriba de mis muslos y zapatillas de tacón; generalmente no uso bra, así que mis pezones se hacen notar debajo de mi blusa.

A veces me inclino ligeramente sobre la mesa y permito que la prenda se separe del pecho; así, si alguna persona camina alrededor mío podrá ver uno de mis senos expuesto y con un poco de suerte, mi pezón endurecido. En muchas ocasiones he notado que los chicos se colocan junto a mí y fingen estar decidiendo lo que van a comprar pero en realidad están lanzando miradas furtivas a mi escote como deseando bajarlo con la mente, lo cual me divierte mucho.

En otras ocasiones, cuando noto que alguien me está observando, deslizo torpemente el tirante de mi blusa y dejo que la fuerza de gravedad haga su trabajo; a veces sólo muestro parte del hombro, pero también me ha pasado que el tirante baja de más y revela casi por completo alguna de mis tetas; cuándo eso ocurre, dejo pasar un par de segundos antes de colocar nuevamente el tirante sobre mi hombro y continuar como si no hubiera pasado nada.

La reacción de las personas, generalmente es bajar la mirada o disimular no haber visto nada, pero yo sé, que en el fondo, está deseando que la acción se repita y que muestre mi seno otra vez.

Otra cosa que hago regularmente es usar faldas cortas que tengan suficiente movimiento y caminar sobre las salidas de aire de los trenes.

Cuando hago esto siempre llevo algún libro en una mano y finjo estar hablando por teléfono con la otra, de tal manera que al pasar sobre el enrejado, no tenga posibilidad de bajar mi falda y la gente a mi alrededor pueda ver, aunque sea fugazmente, la tanga que traigo puesta, mis piernas y mi lindo trasero; después de eso, sigo caminando y apuro mi andar.

La gente piensa que pasé por una situación vergonzosa por andar caminando distraída, pero la verdad es que todo estuvo planeado para satisfacer mis deseos exhibicionistas.

Espero haberles regalado una lectura interesante y que haya despertado un poco de excitación en su cabeza ....

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