Relato porno. Dulce experiencia.

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Todo empezó cuando empecé a trabajar en un hospital. Diré que me llamo Roberto. En esa época conocí a una niña de 18 años que al principio me trató muy mal, pero poco a poco nos fuimos haciendo amigos. Ella estudiaba la prepa el último semestre, pero quería estudiar por lo que le propuse que fuera a casa en otra ciudad después de varios meses de pensarlo y tratar de convencer a su familia por fin aceptó.

Ella estaba en casa mientras se adaptaba al lugar y empezaban las clases, poco a poco nos fuimos llevando mejor y empezamos a quedarnos solos por las noches a ver películas mientras todos dormían. Todo sucedió un día que llegué tarde del trabajo y hacía frío, ella veía la televisión acostada en el sillón de la sala el cual no es muy amplio en eso me dijo: Oye si tienes frío ven acá conmigo, por lo que me recosté atrás de ella y así pude abrazarla y tocar su firme trasero con mi herramienta lo cual no le molestó en lo más mínimo.

Se fueron haciendo más frecuentes las veces que se repetía lo mismo hasta que poco a poco empecé a meterle mano descaradamente y ella lo disfrutaba tanto que un día decidí no acostarme con ella y eso ella misma lo pidió. Así transcurrieron unos días en los cuales me volví más atrevido llegaba a la sala solo con bóxer, pequeños por cierto y en esas sesiones le quitaba el brassier y el pantalón de su pijama.

Un día nos besamos muy rico y decidí actuar, le quité la pantaleta la cual estaba muy bonita era tipo tanga, pero con dibujos de florecitas, yo le acariciaba sus labios y ella mi pene, por lo que decidí intentar metérsela, le dije: te gustaría dejar de ser virgen conmigo, ella respondió que lo deseaba.

En eso la puse sobre mí y bajé sus nalgas poco a poco mientras entraba la punta de mi pene en su vagina, ella decía espera que me duele, por lo que en esa ocasión solo entró la cabeza de mi pene, pero hasta ahí. Poco después al tercer día de eso, decidí actuar, la recosté, le abrí las piernas, puse mi verga en su entrada, empujé poco a poco, le dije te va doler, pero no te retires por lo que pujé una vez más.

Poco a poco sentí su himen, lo rompí de un golpe con mi verga. Imaginen desvirgar a una niña de 18 años, su cara era de dolor y satisfacción, ella misma empujaba con su cadera y me decía que le gustaba mucho sentir que iba a terminar. Cuando ella lanzó un grito y me arañó la espalda, yo no pude y me retiré rápidamente, eyaculé fuera de su vagina, ya descansados me dijo que le dolía un poco la vagina, pero que le había gustado mucho.

Poco después me dijo estoy reglando hoy por lo que solo fueron caricias por las noches sin más, pero el día que dejó de reglar lo hicimos completamente, que sensación de una vagina nueva sin usar que aprieta mi pene riquísimo, esta vez si terminé dentro de ella lo que ha sido una de las experiencias más dulces Gracias a Elizeth…

Hoy sigue siendo mía, está embarazada y se casará pronto con su novio, pero no pienso dejar de cogérmela.

Autor: Roberto

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