Relato porno. Desvirgando a Natalia.

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Hola. Mi historia es esta, totalmente real, soy un joven de 25 años delgado, estatura promedio, y un poco marcado pues voy con mucha frecuencia al gimnasio desde hace ya varios años, aunque bueno eso no creo que sea importante, mi historia empieza hace 7 años cuando estuve trabajando durante todo el verano en un centro recreativo de mi ciudad, ahí manejaba grupos de visitantes que veían las atracciones del parque mientras yo le contaba una historia de lo más fantástica, jajaja, era bastante cómico, durante este tiempo no faltaron más miradas indiscretas y el coqueteo de muchas chavitas acudían a mi centro de trabajo.

Un día que venía llegando con un amigo al trabajo, estuvimos platicando durante el trayecto a nuestro lugar a esperar a los clientes, la diferencia de este día con los demás fue el ver a lo lejos a una persona que entraba volándose la barda (brincando el muro) para evitar pagar la entrada, nosotros no hicimos caso de ello y seguimos nuestro camino; Media hora después estábamos en nuestra “oficina” cuando llaman a la puerta, al abrir nos llevamos la sorpresa era una chavala alta, de buen ver, que nos empezó a hacer preguntas.

Con el paso del tiempo esta muchacha nos fue visitando con más constancia en aquel lugar, así que mientras mi compañero daba un paseo con los visitantes, yo me dedicaba a platicar con nuestra amiga, la cual tenía unos senos grandes y mostraban sus parados pezones, tenía unas piernas largas y bien torneadas, con un culo parado y bastante antojable, todo esto aderezado con el sueño de muchos, un uniforme de colegiala… que todavía se me para al recordarlo, en fin mientras mi compañero seguía entreteniendo a los visitantes yo molestaba a esta chica, y cuando trataba de pegarme me movía para abrazarla y así restregarle mi paquete, que siempre estaba muy, muy duro, ella nunca decía nada, pero tampoco hacía tanto esfuerzo por quitarse.

Pasó el tiempo hasta que cierto día me invitó a un concierto de música clásica. Nos quedamos de ver afuera del auditorio, ahí la esperé vestido para la ocasión, con pantalón de vestir y camisa, mientras que cuando ella llegó me quedé pasmado, usaba un pantalón pegado, donde ni un dedo podría entrar, le alzaba de forma maravillosa ese culo genial que tiene, una blusa transparente con un escote muy amplio con una red encima.

Entramos a la función, y ella me obligó a pasar mi mano sobre su hombro, mientras que ella en un movimiento casualmente posó su mano sobre mi pierna, cosa que no me causó un problema, después de un tiempo la quitó, y volvió a ponerla, pero en esta ocasión casi encima de mi entrepierna, creí que se había equivocado, pero en un instante la subió a la altura de mi pene, en este instante mi verga se puso dura como una piedra, y Natalia, mi acompañante, lo sobaba por encima del pantalón, se sentía genial, y se puso mejor cuando me intentaba masturbar así, en pleno concierto con una pareja de señoras arriba de los 60 a su lado derecho y a mi lado un espacio vacío, después un caballero que no recuerdo.

A su vez mi mano derecha, que estaba sobre su hombro, bajó hasta su blusa, donde ella se encargó de que llegara a su destino, sacándose una de las tetas de la blusa, y mi mano la masajeaba, y apretaba poniendo bien parado su pezoncito. Así estuvimos todo el concierto y yo me había hecho ilusiones, creí que saliendo del concierto iríamos a un hotel y cogeríamos hasta perder el pellejo, pero al salir, me dice que se tiene que ir porque sus papás pasarían por ella.

Dejamos de vernos un tiempo, y en otra ocasión, fuimos a un jacuzzi, donde no batallé para dejarla desnuda, primero le quité la blusa y me puse a chupar sus pezones, dando mordidas pequeñas a cada uno de ellos mientras pellizcaba el otro, turnándome entre ellos, ella dejó caer su pantalón, yo bajé su panty, y quedó completamente desnuda, nos metimos al jacuzzi y la levanté, le chupé la vagina, pasándole la lengua lo más lento que pude haciendo más intenso el contacto, ella gritaba, y gemía, como si la estuvieran matando, me pedía más, dame más, si, así ,por favor más. Entonces ya teniéndola a punto me dijo que no se la podía meter porque quería seguir siendo virgen.

Me tuve que aguantar y jalármela yo solo, bueno realmente me ayudó y fue una buena jalada en la que acabé en sus manos.

Así tuvimos varios encuentros, en los que siempre me calentaba y yo me quedaba con las ganas.

Pero hace cosa de un mes cambió la situación, llamó a mi casa y me invitó a visitarla, desganado fui, ya que no me llamaba más la atención, en eso la veo salir con un pantalón deportivo transparente y super untado que parecía pintura más que tela, que dejaba ver sus bien formadas nalgas, cosa que la instante logró que se me parara, yo con tremenda erección, y todavía no la saludaba, sus pechos también estaban casi desnudos bajo su blusa deportiva y con un escote como le gusta usar.

Me pidió que la llevara a tomar algo, así que en un mini mercado de gasolinera elegimos las bebidas, mientras jugando le pongo un hielo en la blusa, para lo cual solo dio un ligero gemido, que me prendió aun más de lo que ya estaba, después de esto ella se intentó vengar usando otro hielo bajo mi playera, y poniendo énfasis en mis pezones, esto todavía me prendió más, yo ya quería cogérmela, y se lo hice saber, al estar en la fila para pagar…me puse atrás con mi verga super erecta, y se lo restregué en el culo, mientras ella no decía nada, pero se hacía para atrás. Yo dije, este culo será mío hoy.

Así nos fuimos a un hotel, donde apenas cerramos la puerta me beso metiendo toda su lengua a mi garganta, la verdad no fue el mejor beso que he recibido pero se agradece, entonces yo la agarre de las nalgas, abriéndolas para preparar lo que a continuación vendría, Natalia volvió a gemir, lanzándome a la cama, se montó sobre mi, mientras restregaba su puchita sobre mi paquete que ya dolía de la dureza, no fueron ni 5 minutos cuando ya no aguanté y le quité la blusa, le agarré las tetas, las chupé, las mordí, Natalia solo atinaba a decir siii.. Amor, dame más… así,… soy tuya.

Entonces yo hice que se parara y se quitara el pantalón deportivo, para ver la grata imagen de un culo redondo, parado, con una muy fina y pequeña tanga, que al verla me pone… cualquier tanga me pone al cien si es usada por un buen culo y este era el caso. Así que le quité la tanga y la aventé a la cama, acto inmediato le lamí los pies, fui subiendo por las piernas, mientras Natalia gritaba cada vez más fuerte, más que gritos eran gemidos, y eso me calentaba más y más, cuando llegué a su vulva, le lamí alrededor de la marca de sus bragas, lo que la llevó a un orgasmo tan intenso que empezó a llorar.

No me importó y seguí lamiendo su conchita, le abría los labios y metía toda mi lengua, lo hacía en círculos, a los lados de arriba hacia abajo y Natalia solo podía arquear la espalda y gritar de placer, me agarró la cabeza y la presionó contra si misma, mientras me gritaba, “Así, así, sigue, ándale cabrón sígueme chupando, hijo de puta, que bien lo haces, me vas a hacer venir pronto. Así siii, me vengo, me vengooooooo!” Al oír esto yo aumenté el ritmo al que chupaba esa vulva maravillosa, y me preparaba para el acto principal.

Mientras ella tomaba un descanso, yo abrí sus piernas y puse mi pene en su hoyito, ella nunca dijo algo así que la penetré con todas mis fuerzas, Natalia ya no era dueña de si, mientras yo la cogía con furia, ella solo cerraba los ojos y se mordía los labios, se ve que disfrutaba de lo lindo, le pregunté si quería más, y ella solo decía, si, dame más, ¡por favor dame más!

Así la seguí penetrando por unos minutos, mientras ella no dejaba de gritar, después cambiamos de posición, y la puse en cuatro, se la metí otra vez, ella solo soltó un ¡mmmmm! que rico. Le dije así que esto te gusta puta.

Natalia dijo, si así, dime puta, si me gusta, soy una puta. Pégame, dicho esto le di unas nalgadas en ese gran culo que tiene a cada una de sus hermosas nalgas, parecía que se iba a venir, cuando noté que llegaría otro orgasmo la agarré de la cintura, y le dije, ¡Prepárate para cantar perra! Mientras sacaba del todo mi verga y asimismo la metía de un solo golpe, ella gritó como no lo había hecho en toda la noche y se vino de forma tan deliciosa que me hizo venir a mí también, lo cual hice afuera de su rajita, sobre su culo.

Terminamos rendidos y sudando, pero con una sonrisa que no se me quitará. Mientras permanecíamos abrazados me dijo que había sido el primero en cogerla, y que le había encantado perder su virginidad conmigo.

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