Relato porno. Deborando tres pollas gordas.

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Hola amigos, mi nombre es Joaquín, soy de Argentina, esta vez, no les contaré ninguna aventura, simplemente haciéndole el favor a una amiga más que especial, envío un relato que ella escribió, lamentablemente nada tuve que ver en esa experiencia que mi querida amiga relata. Les dejo un abrazo y espero que disfruten tanto como yo cuando leí lo que le sucedió. Saludos

Bueno...como empezar esta historia...

Tengo 20 años y estudio una carrera en Madrid. Estoy en el segundo año y he de decir que estoy contenta. No porque me guste la carrera ni mucho menos, es por que este año estoy en un edificio cojonudo donde la cafetería se sale por todos los lados. Soy algo introvertida y bastante inteligente, a veces parezco demasiado seria y la peña se asusta de mí, pero por otro lado soy muy atractiva, pero no es mi físico el que me hace así. Más bien es mi mirada salvaje la que te deja entrever el vicio que me corre por las venas.

Bien, necesito follar, tanto como necesito el aire. Me paso excitada la mayor parte del día, me corro en sueños, me masturbo muy a menudo y me encanta. Mis amigas de clase están todo el día comentando a todos los chicos de la facultad. A mi no me atraen, no son mi tipo, no me excitan, con lo que meto la nariz en mi libro y me quedo ahí horas evitando así escuchar los estúpidos comentarios que hacen sobre chicos que jamás las echarían un simple vistazo.

Un día leyendo uno de esos eternos libros oí una guitarra, y mi faceta romántica tan bien camuflada salió a la luz, inmediatamente miré de donde venía... Era como un sueño, un chico- tío (bastante más mayor que yo) de pelo negro, ojeras y voz rasgada cantaba “la bien pagá”. En su cara se veían muchas noches, muchas cañas...mucha vida.

Era grande, fuerte que no musculoso, y clavé mi mirada en la suya...hasta que me miró. Se que le sorprendió y le miré más, le atravesé con la mirada mientras él cantaba la canción. Así pasaron los días, la toma de contacto estaba hecha, y un día, para colmo veo que dos tipos como él en los que ya me había fijado eran sus colegas. Ahora en vez de leer me dedicaba a mirarles y a que lo supieran, a veces me levantaba y pasaba muy cerca, aprovechaba cuando había mucha gente y me colaba entre la masa y alguno de ellos pasándoles mi culo por el paquete. Lo hacía lenta y suavemente con un leve movimiento de cadera.

Me encantaba provocarles y a la vez sentirme tan puta de hacérselo a los tres, un día me llamaron. Yo flipaba. No podía ni imaginar que querrían de mi, lo primero que pensé fue que querían papel o a lo mejor un porro o yo que se! Me acerco, me dicen que si me puedo sentar un plis por favor. Eran muy educados y tenían esa mirada que me decía que tenían más cojones que yo y entre las tres cosas fue un placer sentarme.

Me siento, están callados, yo también, uno de ellos saca el tabaco, me ofrece un piti, le digo que no con la cabeza y le enseño el fly que tengo en la mano. Sigue el silencio que decido cortar con un:

-¿Bueno, qué? Adrián: bueno a ver...somos Alberto, Adrián y Alejo...¿tú eres? Yo: Leila...

Adrián: bien Leila, iremos al grano... tal cual te decimos esto, puedes largarte montando un drama, puedes largarte sin más, puedes pensártelo en fin puedes hacer muchas cosas, Alejo: la historia es que tenemos una fantasía, voy a ser muy claro, y te pido que me escuches antes de hacer nada. Alejo: queremos follarte y te lo queremos hacer a la vez

Yo flipaba. Se me escapaba una sonrisilla y ahí es cuando creo que ellos fliparon más que yo. Nos quedamos callados, estaban a la espera de una respuesta que yo no quería dar todavía, así que el silencio continuó.

Yo: ¿y tú Alberto? ¿Que tienes que decir? Alberto me mira sonríe y yo también sonrío. Sabemos lo que hay. Y en vez de que sepan que me tienen en el bote, saben que les tengo en el bote y eso les encanta.

Alberto: me gusta que hayas dado la cara. Porque tú quieres hacer esto, nosotros ya lo sabemos, pero estábamos seguros de que te escandalizarías y te pondrías a defender tu “dignidad” y no se que rollos.

Yo: ¿bueno esto es todo?

Dicen que si, que básicamente es eso y me aclaran que quieren que sepa que les gusto y que no me faltan al respeto ni nada de eso, que haga lo que haga estará bien y que nada...que eso es.

Yo: les miro, uno a uno, me acerco y les digo: o sea... ¿que os la pongo dura no? Y nos descojonamos los cuatro.

Pasamos el día juntos en aquella cafetería, hablando un poco, bebiendo otro poco, fumando y calentando el tema. La idea me emocionaba, y mi ego estaba por los aires pues era la fantasía de tres tíos.

Quedamos para el sábado por la mañana en casa de uno de ellos. Y el sábado llegó. Me desperté pronto y me di un baño largo de esos con música y un porrillo, me masturbé en el agua. No sabía que ponerme. No me apetecía el rollo de ponerme en plan super sexy ya que ni es mi rollo ni el suyo. Tampoco quería ir en plan super natural con las típicas braguitas blancas. Así que me puse un tanga rosa chicle unas calzas (calcetines por encima de la rodilla) y una camiseta de tirantes blanca que hacía a la vez de sujetador.

Encima de eso llevaba unos vaqueros desgastados y un poco anchos, de esos que cuando te agachas se ve ese maravilloso triangulito que anuncia el culo, y una camiseta roja ajustada de manga corta. El resto eran jersey y chaqueta.

Pillé un taxi y llegué a la dirección. Edificio antiguo. Me gusta. 6ª planta. Me gusta. Llamo a la puerta me abre Alejo. Está buenísimo. Le doy un beso y paso adentro. Me encanta la naturalidad que hay entre todos. Alberto en la cocina está cocinando y cuando entro se me acerca y nos abrazamos me coge fuerte del culo y me levanta mientras dice: ¿ves como te cuidamos? Mientras señala la botella de vino blanco.

En el salón esta Adrián. Sin camiseta. Cómo está, cómo está... me acerco a él por detrás y me agacho y le doy un besito en la mejilla, me mira y me dice que, que bien huelo.

Así pasó un rato yo me paseaba por la casa mientras ellos preparaban la comida. Adrián se acercó con una copa de vino blanco y me empezó a besar en la boca. Yo estaba genial. Me sentía super sexy. Me estaban acariciando cuatro manos y besando dos bocas una en el cuello, la otra en la boca. Alberto nos cortó un segundo y dijo que la comida ya estaba. Nos sentamos en los sofás en el salón alrededor de una mesa baja. Yo me senté en el suelo, y así entre risas terminamos de comer y de tomar la botella. Estábamos muy a gusto. Quitaron la mesa y en el lugar donde estaba me tumbé yo.

Me descalzaron y me quitaron los pantalones. Yo me estremecía, estaba sobre excitada. Si hubiese sido un tío se habría dado un caso de eyaculación precoz enseguida. Me miraban en silencio, me acariciaban con las manos, con sus labios, yo empezaba a jadear un poco. Me esforzaba en mantener los ojos abiertos pero cada vez era más difícil. Me quitan la camiseta roja y me quedo con la blanca de tirantes.

Estoy increíble. Muy guapa muy cachonda con el cuerpo suave, con un olor exquisito. Se me marcan los pezones pero todavía no me tocan las tetas. Acudo con mis manos a ellas pero rápido me las apartan e inmovilizan. Me pongo más cachonda. Alejo se pone a horcajadas sobre mi y me empieza a rozar las tetitas con la cara, le digo que va, que por favor. Mientras Alberto me trabaja la orejita. Oigo un cinturón y veo que Adrián se quita lo que le quedaba de ropa.

Tiene un cuerpo increíble y se acerca para que le toque. Palpo su piel tensa y caliente. Y de repente así sin más me cogen y me dan la vuelta y me ponen a 4 patas. Yo tengo los mofletes rojos de calor. Rodillas y manos en el suelo. Y de repente suena un terrible azote en mi culo y suelto un gemido. Alberto me dice al oído con un tono duro: ¿esto te gusta verdad? A lo que yo gimo. Uno se coloca debajo de mí y me abre las piernas. Me quita la camiseta y ya solo me quedan mis calzas y el tanga. Según está debajo me toca las tetas. Yo me estoy poniendo fiera. Me muevo encima de él y le quito el pantalón.

De repente están los tres desnudos. Uno debajo mío, otro delante mío y el tercero tanteando mi culito mientras me pega de vez en cuando. Me empiezo a frotar el coño con la polla del que tenía debajo y los otros dos me acercan a la cara sus pollas duras. Abro la boca, acerco las manos y empiezo a trabajar. No me dio tiempo. Me empecé a correr brutalmente nada más sentí las pollas cerca de mi cara. Me movía frenéticamente sobre la polla de debajo. No me la metía. Le estaba masturbando con mi clítoris y así me corrí.

Me agarran del pelo los que están de pie y me dicen que acabe lo que he empezado con tono amenazante. Y sin haber acabado de correrme me meto una polla en la boca mientras con las manos masturbo la otra polla y masajeo los huevos de la que me estoy comiendo. Y cambio. La polla ya mojada me frota la cara y yo de vez en cuando abro la boca para que se masturben golpeándome la cara y la lengua.

Alejo me tiene agarrada del culo y me mueve muy rápido para masturbarse. Me siento usada y me encanta. Veo que no les queda mucho. Y de repente lo oigo. Alberto me dice: toma guarra! Toma! Y ahí me perdí. Lo empecé a hacer mil veces mejor que antes y noté como se me corrían en la cara en la boca y Alejo en su propia tripa. Me dice que se lo limpie con el coño y el resto con la boca. Y yo acudo como me ha ordenado. Nos levantamos y me llevan al baño a lavarme las tetas y la cara. Me besan y me acarician son tiernos justo como en ese momento me hace falta.

Vamos al salón y Adrián me abraza, mientras me Alberto me da una copa de vino. Me tapan con una manta. Yo me recuesto. Estoy cómoda y pierdo la noción del tiempo estoy muy excitada. Me dicen que me abra de piernas y entran a follar dos pollas, la tercera polla me revienta. Creí morirme, en un momento creo que me iba a poner a llorar de lo desbordada que estaba. Estaba en un orgasmo continuo y la culminación fue cuando se corrieron en mi boca y en mi coño mientras Adrián me agarraba muy fuerte del culo y ofrecía a su amigo mi coño para que se corriera ahí.

Me dijeron que se las limpiara a los dos y así lo hice. Me puse a 4 patas y se la empecé a limpiar. Movía la cadera y el culo como si me estuvieran follando todavía. Estaba muy cachonda y noté que Adrián me pegaba en el culo mientras les limpiaba la leche calentita de sus pollas aún duras a sus amigos.

De repente apartó a sus amigos y me ofreció su polla con la mano para que se la mojara. Así hice y volví a mi trabajo anterior mientras noté que me empezaba a abrir el culito con saliva y con un dedo. Le pedí que mientras me dilataba me penetrara el coño y así lo hizo. Así que estaba chupando dos vergas y recibiendo por el coño. Su dedo me trabajaba el culo que debió de avanzar bastante rápido pues no tardó mucho en metérmelo con facilidad.

Entonces se acercó a mi oído me agarró muy fuerte el pelo y me dijo: ahora viene el postre zorra. Y acto seguido me la clavó en el culo. Tenía todo mi peso agarrado por el pelo y yo me frotaba las tetas e intentaba tirar para abajo para abrirme más el culo. Les pedí a los otros dos que me acariciaran la cara con sus pollas; así lo hicieron y no tardaron en empalmarse de nuevo. Adrián me penetraba lentamente el culito y yo con calma chupaba una polla mientras la otra la rozaba por mi cara...

Con esa corrida acabó nuestro primer encuentro...

Autor: Leila

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